La primera en caminar entre las nubes…

Amalia Celia Figueredo de Pietra

Amalia nació en Rosario el 18 de febrero de 1895. Cuando sus padres, Honoria y Faustino, la tomaron en brazos, no sospecharon que aquella niña sería la primera mujer argentina en elevarse hasta las nubes en un artefacto más pesado que el aire… Claro, Santos Dumont realizó el primer vuelo por medios propios (sin necesidad de catapulta) recién en 1906, así lejos estaba el matrimonio Figueredo de imaginar algo por el estilo…

En 1914, alentada por su madre y ante la disconformidad de su papá, Amalia comenzó a interesarse en la aventura de volar. En Villa Lugano conoció a un francés aviador y constructor de aeroplanos, Paul Castaibert, y realizó con él su primer vuelo. Tal fue la sensación que tuvo Amalia que se decidió por tomar un curso de pilotaje con el aviador. Al principio, se encontraba feliz pero al tiempo, la joven advirtió que sus compañeros comenzaban a volar solos mientras que ella debía hacerlo, siempre, acompañada. Al preguntarle a su profesor, recibió por respuesta: «Tengo gran temor porque sos mujer y me preocupa que te pueda pasar cualquier cosa.»

Indignada, Amalia cambió de escuela de pilotaje: se matriculó en la de San Fernando, dirigida por Marceille Paillette y Pablo Teodoro Fels, Tuvo un padrino aeronáutico de leyenda: Jorge Newbery, quien la alentaba para que se convirtiese en la primera aviadora argentina. Pero no fue posible que él la viera obteniendo su brevet: siete meses antes, Newbery falleció en un accidente de aviación en Los Tamarindos (hoy, El Plumerillo).

Amalia comenzó a preparase para su examen. Pero, según cuentan, manos anónimas le aflojaron los tensores de su aparato. Cuando Amalia se encontraba a unos setenta metros de altura, notó que la palanca se le iba de entre las manos y se quedó sin controles, circunstancia que la llevó a aterrizar haciendo planear la nave. Ella no sufrió ni un rasguño, pero el aparato tuvo algunas averías. Ese 6 de septiembre no obtuvo su brevet, pero menos de un mes después, el 1º de octubre de 1914, a los 19 años, se convirtió en la primera aviadora argentina y sudamericana. Su brevet fue el número 1 de la Aviación Femenina y el Nº 58 de la Aeronáutica Internacional, otorgado por el Aeroclub Argentino.

En su nuevo rol profesional, Amalia ya estaba habilitada para realizar exhibiciones… y, la verdad, lo que le sucedió fue toda una exhibición…En un vuelo en Rosario, Amalia perdió altura y cuando estaba sobrevolando el cementerio San Salvador, enganchó el tren de aterrizaje en la cruz de un panteón y el aeroplano comenzó a caer. La joven no quería caer dentro del cementerio y trató de dar vuelta en una maniobra veloz. Logró evitar el camposanto…pero se aplastó encima del tranvía número 15 que pasaba por allí. Por suerte, nuevamente salió ilesa y pudo disfrutar de una larga vida.

Doña Amalia falleció a los 90 años el 8 de octubre de 1985.-


 

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